jueves, 17 de febrero de 2011

Giovanna Cury y la experiencia del aprendizaje.

Giovanna Cury, niña brasileña de una ciudad del Estado de São Paulo, aprendió a leer en las tumbas del cementerio, a los dos años de edad.
Giovanna pasaba las tardes con su abuelo, José Carlos Fernandes, celador del cementerio. La niña empezó a jugar sobre las tumbas, y se interesó por las letritas que formaban los nombres. Así la niña entró por primera vez en contacto con el alfabeto. Ella pasaba su dedito sobre cada letra y preguntaba al abuelo que, con mucha paciencia y sin ninguna experiencia dídática, le decía los sonidos de cada una y el sonido cuando se juntaban a otras. Así la niña de 2 años aprendió a leer. La primnera palabra fué el nombre Ana. Su abuelo le pedía entonces que encontrara otro nombre igual, para que la niña pasara el tiempo. Luego Giovanna volvía y llevaba su abuelo hasta la otra tumba con el mismo nombre. A ella le gustaba mucho encontrar los nombres iguales, era como un juego, dice el abuelo.
Un especialista, doctor en educación, casificó la experiencia de la niña como " alquímica", pues ella transformó los escritos en las tumbas en nuevos nacimientos, con pasajes para el mundo de la lectura, escrita e interpretación expresiva y creativa.
El especialista aún resalta el método humano de una alfabetización entre abuelo y nieta, a través de un proceso tradicional, lo de  deletrear silábicamente, como en las cartillas antiguas, pero lo más significativo ha sido el encuentro humano, pues él acogía con mucho entusiasmo el deseo que Giovanna tenía en aprender y la enseñava con paciencia y esperanza. Seguía "jugando con su nieta".
Según los especialistas, es necesario reconocer la necesidad de educar la inteligencia y los sentidos para el proceso de la humanización del hombre.

1 comentario:

Gizela dijo...

¡Vaya Historia!!!
Me encanta!!!!
Besotesss y lindo domingo, de esta afortunada que todavía no tiene laida jajajaja