Artículo extraído de www.semana.co.il
Según los eruditos, la muerte de una estrella se produce en el momento en que ésta es vencida por su propio peso, cuando es absorbida dentro de sí misma y se transforma en un cuerpo pequeño muy concentrado que no puede soportar la presión de su masa. En el mes de junio del mismo año que dicho fenómeno cósmico fue descubierto, un reducido batallón de paracaidístas de Tzáhal, luego de librar un sangriento combate contra la legión jordana, se detuvo alrededor de una roca que asomaba en la cima del Monte del Templo de Jerusalén. A primera vista, parecería ser una roca como cualquier otra, grisácea, de piedra caliza, agrietada por las lluvias milenarias. Pero bien podría haber sido también algo parecido a una estrella muerta. Había algo en ella que trasmitía la sensación de que el mundo entero sería, de allí en adelante, absorbido por su propio peso.
A pesar de sus murallas, de su diversidad demográfica, de sus lugares sagrados, de sus cúpulas, de sus monumentos, de sus casas de piedra y de su milenaria historia, Jerusalén continúa relacionarla con el término "sacrificios": desde la narrativa del patriarca Abraham conduciendo a su hijo Itzjak hacia el patíbulo en el Monte Moriá, pasando por aquellos que los hebreos efectuaban en el Monte del Templo para cumplir con los preceptos divinos, siguiendo por el salvajismo de romanos, bizantinos, musulmanes y cruzados, y hasta los de las últimas décadas, en las cuales tanto israelíes como palestinos no conseguimos detener los interminables derramamientos de sangre que se efectuan en esta urbe unida-dividida.
Sacrificios, centurias enteras llenas de sacrificios.
A 43 años de la Guerra de los Seis Días, lo cierto es que Jerusalén se ha convertido en el mayor escollo para la solución de los conflictos árabe-israelí e israelí-palestino. La ciudad tres veces santa siempre vuelve a caldear los ánimos en las diversas tratativas de paz, como si fuera un extraño e inoportuno ejercicio de estilo destinado a convertir a los políticos de turno, aparentemente desprestigiados, en momentáneos héroes de una posible convivencia pacífica.
El problema es que a la hora de hallar una solución mutuamente aceptable, israelíes y palestinos tropiezan con viejas posturas maximalistas. De hecho, para ambas partes, la baraja de Jerusalén se sigue jugando a todo o nada. Lo que se ha vislumbrado en los últimos años, es la inevitable visión apocalíptica de la codiciada Ciudad Santa
Israel celebra 43 años de la reunificación de Jerusalén. La verdadera y ansiada paz sólo vendrá cuando todos, israelíes y palestinos, consigamos festejar juntos. Mientras no sea así, continuarán los milenarios sacrificios.

6 comentarios:
Creo que los israelíes y los judíos en general, debemos dejar de escuchar nuestras propias voces, que a veces son gritos desaforados, y escuchar nuevamente la voz de Dios. Siempre que lo hicimos, nos fue bien... siempre que nos apartamos de él, nos fue mal. Shalom.
Un tema difícil de resolver.
Mientras muchos discuten...otros venden armas.
Algunos proponen soluciones y no conocen ni la historia.
La ciudad Santa ,la mas deseada es castigada y amada.
La paz,espera.La ciudad eterna sigue como testigo
silenciosa.
Las piedras cuentan mas que muchos libros.
Si se sigue igual,el resultado es el mismo.
Saluda ,Liliana desde MDQ.
Interesante semejanza con las estrellas del universo, algo que me emociona, me encanta todo lo que tenga que ver con el profundo universo.
Creo que Israel llego para quedarse, y Jerusalén será su capital, ya que si se desea hacer cualquier negociación que incluya Jerusalén, estoy 100% seguro que los israelíes o sus autoridades de turno, jamás la negociarían, creo que entrarían en shock y hasta podría colapsar Israel si en algún momento se cede algo de esa ciudad por algún tratado.
La paz de Israel pasa inexorablemente por Cisjordania y Gaza, eso lo debemos entender todo, el problema es que se sembró y se sigue sembrando el odio entre unos y otros, y la violencia solo engendra violencia, es una ley universal.
Ojala la paz llegue a esa zona y como dijo en algún momento Golda, solo les vengo a decir una palabra: Shalom.
Saludos
Bien interesante tu entrada Cata.
Y el símil que hacen de Jerusalen con una estrella, es muy bueno y muy lastimoso
La ciudad tres veces santa...
Pero el reguero de sangre, no es nada santo.
Ojalá desde esos miles de años de sabiduría,salga la definitiva solución ...
Un besote Cata y linda semana
Todos somos Uno, y estamos llamados a la Unidad, es nuestra verdadera naturaleza.
Un fuerte abrazo, querida Catalina.
Muy interesante Cata. Siempre para atesorar y discernir.
Mi cariño
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