"Hemos perdido la perspectiva en un conflicto donde Israel siempre ha sido el atacado"
El fundador y presidente durante más de dos décadas de Human Right Watch, Robert L. Bernstein, reconoce en un duro artículo de autocrítica en el New York Times la actitud brutalmente injusta que su fundación ha tenido con Israel, haciéndole único culpable del conflicto de Oriente Medio.
Robert L. Bernstein fundador de la ONG Human Right Watch, se ha unido públicamente a los críticos con la evidente parcialidad de la fundación, y lo ha hecho en un artículo publicado en el diario New York Times.
"La organización ha dejado a un lado la diferencia importante entre las sociedades democráticas y las que no" escribe Bernstein, que culpa a la fundación de que "en una región poblada por los regímenes autoritarios con terribles historiales de violación de los derechos humanos, HRW ha escrito muchas más condenas a Israel".
Recuerda además, la situación real en la que vive este país, que durante tantos años se han empeñado en contaminar y manipular: "Israel es el hogar de al menos 80 organizaciones de derechos humanos, una prensa libre y activa, un gobierno elegido democráticamente, un poder judicial que habitualmente va en contra del gobierno, múltiples partidos políticos y a con más periodistas pér cápita que cualquier otro país del mundo".
En un inusitado ejercicio de reflexión, contrapone esto con los regímenes árabes e iraní que "son autocráticos, no permiten disidencia interna" y que además afectan a 350 millones de personas, por encima de los 7,4 de Israel. Bernstein se lamenta de no haber sido apoyo para "los ciudadanos que pasan por una situación difícil, y que se habrían beneficiado de la atención de una red de organizada de derechos humanos, y sin embargo son ignorados por la división de HRW" que está preparando informes sobre Israel.
"Human Rights Watch ha perdido la perspectiva crítica en un conflicto en el que Israel ha sido atacado repetidamente por Hamas y Hezbolá, que persiguen a los ciudadanos israelíes y usan a su propio pueblo como escudos humanos", señala, aludiendo a las informaciones que han ignorado sistemáticamente e incluso han llegado a negar estos hechos. Recuerda además que "estos grupos son apoyados por el gobierno de Irán, que ha declarado abiertamente su intención no sólo de destruir a Israel, sino de asesinar a los judíos de todas partes. Una clara incitación al genocidio", la cual, recuerda Berstein, es delito.
Culpa directamente a Hamás y Hezbolá de la responsabilidad de comenzar la guerra, y escoger como campo de batalla "las zonas más densamente pobladas" para que la matanza alcance enormes cifras de muertos, y sin embargo "Israel, la víctima de la agresión repetida, se enfrenta a la peor parte de la crítica de Human Right Watch".
Por otro lado, reconoce lo complicado de hacer juicios definitivos sobre los crímenes de guerra, pero señala que "hay una diferencia entre entre los errores cometidos en defensa propia y los perpetrados deliberadamente" . Recuerda para ello lo dicho por Richard Kemp, ex comandante de las fuerzas británicas en Afganistán y un experto en la guerra: "Las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza hicieron más para salvaguardar los derechos de los civiles en una zona de combate que cualquier otro ejército en la histopria de la guerra".
Por último, hace un llamamiento a su fundación para que regrese a su "espíritu de humildad" porque de continuar por la línea maniqueísta, "su credibilidad se verá seriametne socavada".
martes, 5 de enero de 2010
sábado, 26 de diciembre de 2009
El horror de la mutilación
Las fotos de Salvador Enrich son de una belleza hiriente, inundadas del intenso arco iris de África, pero tocadas por el dolor de la denuncia. Son las fotos de los gritos de África, convertidos en imágenes por el toque genial del fotógrafo. También hay vida y alegría, pero cuando lloran, sus fotos sangran.
Es por ello que este artículo sobre la mutilación genital no superará, ni en sus mejores intentos, la fuerza que tiene una sola foto del horror. Una mirada angustiada, una niña que grita desgarrada, una mujer con una gillette, y la instantánea capta el fragmento de segundo, con la precisión de un cirujano. No hay mucho más por decir. Pero…, no sobran las palabras, incluso cuando llegan con la humildad del relleno. No sobra decir que hay millones de mutiladas.
Que algunas de ellas, las que tienen más suerte, sólo sufrirán la mutilación del clítoris. Otras sufrirán la infibulación cuando tengan entre 2 y 7 años, cuya definición médica es tan terrorífica como fría: "mutilación de los genitales femeninos, consistente en una clitoridectomía seguida por el cierre vaginal mediante sutura. Solamente se deja una pequeña abertura para la emisión de orina y descarga de la sangre menstrual". No sobra decir que la mutilación se practica de cualquier manera, en cualquier lugar, sin otra medida higiénica que la falta absoluta de medidas. No sobra decir que muchas de ellas sufrirán gangrena y morirán antes de ser adolescentes.
No sobra decir que millones de mujeres, después de haber sido tan brutalmente violentadas, no sabrán nunca lo que es el placer, padecerán menstruaciones muy dolorosas, fístulas, tumores y partos terribles.
No sobra decir que serán sus propias madres, mutiladas ellas mismas, quienes crean que mutilarlas es la mejor forma de protegerlas. No sobra decir que sus hombres no las querrán si no han sido purificadas. No sobra incluso decir que en países como Egipto, donde la lucha contra esta lacra que afecta a más del 90% de la población femenina, ha sido enconada, aún no se ha conseguido ni tan sólo llevar la práctica a los hospitales. Aunque cabe destacar la lucha de las feministas egipcias, quizás las más avanzadas del mundo islámico.
Pero también avanza la presión de los sectores integristas, abiertamente favorables a mantenerla. No sobra decir, en definitiva, que en Europa también se mutila, a pesar de las leyes que lo castigan severamente.
No puedo evitar pensar que fracasamos contra esta lucha porque los derechos que afectan a las mujeres no están en la agenda de ningún líder democrático. La mutilación es uno más de esos derechos destruidos, una más de las violencias. Y mientras no esté en las prioridades políticas, será invisible. Como invisible es el grito de una niña a la que extirpan su intimidad. Cada 15 segundos, una de ellas. ¿Cuántas, mientras han leído ustedes este artículo?
No puedo evitar pensar que fracasamos contra esta lucha porque los derechos que afectan a las mujeres no están en la agenda de ningún líder democrático. La mutilación es uno más de esos derechos destruidos, una más de las violencias. Y mientras no esté en las prioridades políticas, será invisible. Como invisible es el grito de una niña a la que extirpan su intimidad. Cada 15 segundos, una de ellas. ¿Cuántas, mientras han leído ustedes este artículo?
Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
09/11/2009
La Vanguardia. Barcelona.
09/11/2009
martes, 22 de diciembre de 2009
Una historia real
Esta es una historia publicada en el Jerusalem Post hace algunos años. Para comprobar su veracidad, fui al Monte Herzl y encontré la tumba de Shapiro. Observando la lápida en el cementerio con la inscripción que coincidía con la información del periódico me convencí de que la historia era verdadera. Y ya que es una historia tan hermosa, la voy a compartir contigo:
Jaim Shapiro pasó por los siete niveles del infierno. Sobrevivió a cuatro campos de concentración sin mencionar el ghetto y las marchas forzadas. Empezó la Guerra con ocho hijos y una maravillosa esposa, y poco después de un año, había perdido a su esposa y a siete de sus hijos, sin ni siquiera la posibilidad de sentarse en shivá. (Duelo de siete días por los parientes fallecidos)
Fue finalmente liberado de Buchenwald con su único hijo sobreviviente Baruj, se revolcaron en los campos de refugiados por alrededor de tres años hasta que finalmente, en 1948, encontraron un lugar en un barco de inmigrantes y llegaron a Israel una semana después...
Israel, en medio de la Guerra de Independencia, estaba luchando una batalla desesperada por su supervivencia con obstáculos abrumadores, entonces Baruj Shapiro se ofreció como voluntario para pelear.
Sin entrenamiento previo, fue llevado a un barranco, le dieron un rifle, le enseñaron como disparar algunas balas y lo mandaron a la guerra.
Mientras, con el dinero que había recibido de la Agencia Judía, su padre Jaim arrendó un pequeño departamento a las afueras de Tel Aviv.
Baruj Shapiro se distinguió en la batalla como parte de la Brigada de Combate de Harel, bajo el mando de Yitzjak Rabin, para romper con el sitio árabe a Jerusalem. Baruj recibió un ascenso temporal como oficial y fue premiado con una medalla por su valentía en el campo de batalla.
Y luego, un día, mientas Jaim Shapiro estaba sentado en su minúscula sala en Tel Aviv, miró por la ventana y vio una de esas horribles delegaciones camino a su departamento.
Ellos dicen que Jaim Shapiro abrió la puerta antes de que tocaran, y dicen que nunca leyó el telegrama, sólo lo arrugó una y otra vez en sus manos…
Cuando muere un soldado en Israel, el ejército se encarga de todo, incluyendo los arreglos del funeral. Jaim Shapiro sólo tuvo un pedido: quería que su hijo que había muerto peleando por Jerusalem, fuera al menos enterrado en Jerusalem, en el Monte Herzl, el Cementerio Militar Nacional.
La tarde siguiente, cientos de personas de duelo se reunieron en el Monte Herzl. La mayoría de ellos nunca habían conocido a Baruj Shapiro o a su padre Jaim, pero habían escuchado sobre la terrible tragedia y querían dar sus condolencias. Después de todo, lo que Hitler no terminó en los crematorios, terminó en las manos de una bala árabe; este era el último hijo Shapiro; el fin de una línea.
Igal Yadin en persona, Jefe del Ejército (que después descubriría Massada), se paró al lado de Jaim Shapiro.
Y mientras el ataúd estaba siendo bajado a la tierra, Jaim Shapiro comenzó a cantar. La gente pensó que se había vuelto loco, Yadin puso su brazo alrededor de los hombros de Jaim y alguien corrió a buscarle agua. Pero él los alejó a todos y nuevamente, comenzó a cantar. La gente no tenía idea que hacer, entonces finalmente Jaim Shapiro los miró y les dijo:
“Saben, yo he pasado por un infierno que la mayoría de las personas no pueden imaginar; perdí cerca de setenta parientes en poco más de un año, incluyendo 7 hijos, mi esposa y mis padres. No tengo un lugar donde hacer duelo por ellos, no hay tumbas; ellos son cenizas en los cielos de Europa y yo no tengo idea de por qué tenían que morir.
“Pero este hijo, al menos este hijo, sé porqué murió... Él murió para que nosotros podamos tener una casa para el Pueblo Judío en la tierra de Israel y él tiene una tumba, aquí en el Monte Herzl en Jerusalem. Y este no es un motivo para llorar, es un motivo para cantar”.
Cuando Jaim Shapiro terminó de hablar, empezó a cantar una vez más, y tomó las manos de la gente para bailar.
Y mientras el ataúd de Baruj Shapiro cubierto con la bandera de Israel fue bajado a la tierra, trescientas personas de duelo empezaron a cantar y a bailar frente a la puesta de sol en el cielo de Jerusalem…
La próxima vez que visites Israel, ve al Monte Herzl, el Cementerio Militar Nacional de Israel. Y cuando cruces las anchas puertas de piedra, camina hacia arriba y luego hacia abajo a la derecha donde están las tumbas de 1948, y encontrarás la tumba solitaria de Baruj Shapiro. Cierra tus ojos ahí, y tal vez entenderás, porque el pueblo Judío nunca será destruido.
Am Israel Jai. Extracto de “Small Miracles of the Holocaust: Extraordinary Coincidences of Faith, Hope and Survival” de Yitta Halberstam y Judith Leventhal, Globe Pequot Press
Jaim Shapiro pasó por los siete niveles del infierno. Sobrevivió a cuatro campos de concentración sin mencionar el ghetto y las marchas forzadas. Empezó la Guerra con ocho hijos y una maravillosa esposa, y poco después de un año, había perdido a su esposa y a siete de sus hijos, sin ni siquiera la posibilidad de sentarse en shivá. (Duelo de siete días por los parientes fallecidos)
Fue finalmente liberado de Buchenwald con su único hijo sobreviviente Baruj, se revolcaron en los campos de refugiados por alrededor de tres años hasta que finalmente, en 1948, encontraron un lugar en un barco de inmigrantes y llegaron a Israel una semana después...
Israel, en medio de la Guerra de Independencia, estaba luchando una batalla desesperada por su supervivencia con obstáculos abrumadores, entonces Baruj Shapiro se ofreció como voluntario para pelear.
Sin entrenamiento previo, fue llevado a un barranco, le dieron un rifle, le enseñaron como disparar algunas balas y lo mandaron a la guerra.
Mientras, con el dinero que había recibido de la Agencia Judía, su padre Jaim arrendó un pequeño departamento a las afueras de Tel Aviv.
Baruj Shapiro se distinguió en la batalla como parte de la Brigada de Combate de Harel, bajo el mando de Yitzjak Rabin, para romper con el sitio árabe a Jerusalem. Baruj recibió un ascenso temporal como oficial y fue premiado con una medalla por su valentía en el campo de batalla.
Y luego, un día, mientas Jaim Shapiro estaba sentado en su minúscula sala en Tel Aviv, miró por la ventana y vio una de esas horribles delegaciones camino a su departamento.
Ellos dicen que Jaim Shapiro abrió la puerta antes de que tocaran, y dicen que nunca leyó el telegrama, sólo lo arrugó una y otra vez en sus manos…
Cuando muere un soldado en Israel, el ejército se encarga de todo, incluyendo los arreglos del funeral. Jaim Shapiro sólo tuvo un pedido: quería que su hijo que había muerto peleando por Jerusalem, fuera al menos enterrado en Jerusalem, en el Monte Herzl, el Cementerio Militar Nacional.
La tarde siguiente, cientos de personas de duelo se reunieron en el Monte Herzl. La mayoría de ellos nunca habían conocido a Baruj Shapiro o a su padre Jaim, pero habían escuchado sobre la terrible tragedia y querían dar sus condolencias. Después de todo, lo que Hitler no terminó en los crematorios, terminó en las manos de una bala árabe; este era el último hijo Shapiro; el fin de una línea.
Igal Yadin en persona, Jefe del Ejército (que después descubriría Massada), se paró al lado de Jaim Shapiro.
Y mientras el ataúd estaba siendo bajado a la tierra, Jaim Shapiro comenzó a cantar. La gente pensó que se había vuelto loco, Yadin puso su brazo alrededor de los hombros de Jaim y alguien corrió a buscarle agua. Pero él los alejó a todos y nuevamente, comenzó a cantar. La gente no tenía idea que hacer, entonces finalmente Jaim Shapiro los miró y les dijo:
“Saben, yo he pasado por un infierno que la mayoría de las personas no pueden imaginar; perdí cerca de setenta parientes en poco más de un año, incluyendo 7 hijos, mi esposa y mis padres. No tengo un lugar donde hacer duelo por ellos, no hay tumbas; ellos son cenizas en los cielos de Europa y yo no tengo idea de por qué tenían que morir.
“Pero este hijo, al menos este hijo, sé porqué murió... Él murió para que nosotros podamos tener una casa para el Pueblo Judío en la tierra de Israel y él tiene una tumba, aquí en el Monte Herzl en Jerusalem. Y este no es un motivo para llorar, es un motivo para cantar”.
Cuando Jaim Shapiro terminó de hablar, empezó a cantar una vez más, y tomó las manos de la gente para bailar.
Y mientras el ataúd de Baruj Shapiro cubierto con la bandera de Israel fue bajado a la tierra, trescientas personas de duelo empezaron a cantar y a bailar frente a la puesta de sol en el cielo de Jerusalem…
La próxima vez que visites Israel, ve al Monte Herzl, el Cementerio Militar Nacional de Israel. Y cuando cruces las anchas puertas de piedra, camina hacia arriba y luego hacia abajo a la derecha donde están las tumbas de 1948, y encontrarás la tumba solitaria de Baruj Shapiro. Cierra tus ojos ahí, y tal vez entenderás, porque el pueblo Judío nunca será destruido.
Am Israel Jai. Extracto de “Small Miracles of the Holocaust: Extraordinary Coincidences of Faith, Hope and Survival” de Yitta Halberstam y Judith Leventhal, Globe Pequot Press
viernes, 18 de diciembre de 2009
Discurso de Pilar Rahola, un rayo de luz que atraviesa nubes de odio irracional
Lunes por la noche, en Barcelona. En el restaurante, un centenar de abogados y jueces. Se han reunido para oír mis opiniones sobre el conflicto de Oriente Medio. Saben que soy un barco heterodoxo, en el naufragio del pensamiento único que impera en mi país, sobre Israel. Quieren escucharme. Alguien razonable como yo, dicen, ¿por qué se arriesga a perder la credibilidad, defendiendo a los malos, a los culpables? Les digo que la verdad es un espejo roto, y que todos tenemos algún fragmento. Y provoco su reacción: “todos ustedes se creen expertos en política internacional, cuando hablan de Israel, pero en realidad no saben nada. ¿Se atreverían a hablar del conflicto de Ruanda, de Cachemira, de Chechenia?”. No. Son juristas, su terreno no es la geopolítica. Pero con Israel se atreven. Se atreve todo el mundo. ¿Por qué? Porqué Israel está bajo la permanente lupa mediática y su imagen distorsionada, contamina los cerebros del mundo. Y, porqué forma parte de lo políticamente correcto, porqué parece solidario, porqué sale gratis hablar contra Israel. Y así, personas cultas, cuando leen sobre Israel están dispuestas a creerse que los judíos tienen seis brazos, como en la Edad Media creían todo tipo de barbaridades. Sobre los judíos de antaño y los israelíes de hoy, todo vale.
La primera pregunta, pues, es porqué tanta gente inteligente, cuando habla sobre Israel, se vuelve idiota. El problema que tenemos quienes no demonizamos a Israel, es que no existe el debate sobre el conflicto, existe la pancarta; no nos cruzamos ideas, nos pegamos con consignas; no gozamos de informaciones serias, sufrimos periodismo de hamburguesa, fast food, lleno de prejuicios, propaganda y simplismo. El pensamiento intelectual y el periodismo internacional, ha dimitido en Israel. No existe. Es por ello que cuando se intenta ir más allá del pensamiento único, pasa a ser sospechoso, insolidario y reaccionario, y es inmediatamente segregado. ¿Por qué?
Hace años que intento responder a esta pregunta: ¿por qué? ¿Por qué de todos los conflictos del mundo, solo interesa éste? ¿Por qué se criminaliza un pequeño país, que lucha por su supervivencia? ¿Por qué triunfa la mentira y la manipulación informativa, con tanta facilidad? ¿Por qué todo, es reducido a una simple masa de imperialistas asesinos? ¿Por qué las razones de Israel nunca existen? ¿Por qué nunca existen culpas palestinas? ¿Por qué Arafat es un héroe, y Sharon un monstruo? En definitiva, ¿por qué, siendo el único país del mundo amenazado con la destrucción, es el único al que nadie considera víctima?
No creo que exista una única respuesta a estas preguntas. Al igual que es imposible explicar completamente la maldad histórica del antisemitismo,
tampoco resulta posible explicar la imbecilidad actual del antiisraelismo. Ambas beben de las fuentes de la intolerancia, la mentira y el prejuicio. Si, además, aceptamos que el antiisraelismo es la nueva forma de antisemitismo, concluimos que han cambiado las contingencias, pero se mantienen intactos los mitos más profundos, tanto del antisemitismo cristiano medieval, como del antisemitismo político moderno. Y esos mitos han desembocado en el relato sobre Israel. Por ejemplo, el judío medieval que mataba niños cristianos para beber su sangre, conecta directamente con el judío israelí que mata niños palestinos, para quedarse sus tierras. Siempre son niños inocentes y judíos oscuros. Por ejemplo, los banqueros judíos que querían dominar el mudo a través de la banca europea, según el mito de los Protocolos, conecta directamente con la idea de que los judíos de Wall Street dominan el mundo a través de la Casa Blanca. El dominio de la prensa, el dominio de las finanzas, la conspiración universal, todo aquello que configuró el odio histórico contra los judíos, desemboca hoy en el odio a los israelíes. En el subconsciente, pues, late el ADN antisemita occidental, que crea un eficaz caldo de cultivo. Pero, ¿qué late en el consciente? ¿Por qué hoy surge con tanta virulencia una renovada intolerancia, ahora centrada, no en el pueblo judío, sino en el estado judío? Desde mi punto de vista, ello tiene motivos históricos y geopolíticos, entre otros el cruento papel soviético durante décadas, los intereses árabes, el antiamericanismo europeo, la dependencia energética de Occidente y el creciente fenómeno islámico.
Pero también surge de un conjunto de derrotas que sufrimos como sociedades libres y que desemboca en un fuerte relativismo ético.
Derrota moral de la izquierda. Durante décadas, la izquierda levantó la bandera de la libertad, allí donde existía la injusticia, y fue la depositaria de las esperanzas utópicas de la sociedad. Fue la gran constructora de futuro. A pesar de que la maldad asesina del estalinismo hundió esas utopías y dejó a la izquierda como el rey desnudo, despojada de atuendos, ha conservado intacta su aureola de de lucha, y aún marca las pautas de los buenos y los malos del mundo. Incluso aquellos que nunca votarían posiciones de izquierdas, otorgan un gran prestigio a los intelectuales de izquierdas, y permiten que sean ellos los que monopolicen el concepto de solidaridad. Como han hecho siempre. Así, los luchadores contra Pinochet, eran los luchadores de la libertad, pero las víctimas de Castro, son expulsados del paraíso de los héroes, y convertidos en agentes de la CIA, o en fascistas encubiertos. Recuerdo perfectamente como, de joven, en la Universidad combativa de la España de Franco, leer a Solzhenitsyn era un anatema… Y así, el hombre que alzaba el grito desde el agujero negro del Gulag estalinista, no podía ser leído por los luchadores antifranquistas, porqué ni existían las dictaduras de izquierdas, ni las victimas que las combatían.
Esa traición histórica a la libertad, se reproduce en el momento actual, con precisión matemática. También hoy, como ayer, esa izquierda perdona ideologías totalitarias, se enamora de dictadores y, en su ofensiva contra Israel, ignora la destrucción de derechos fundamentales. Odia a los rabinos, pero se enamora de los imanes; grita contra el Tzahal, pero aplaude a los terroristas de Hamás; llora por las víctimas palestinas, pero desprecia a las víctimas judías; y cuando se conmueve por los niños palestinos, solo lo hace si puede culpar a los israelíes. Nunca denunciará la cultura del odio, o su preparación para la muerte, o la esclavitud que sufren sus madres. Y mientras alza la bandera de Palestina, quema la bandera de Israel. Hace un año, en el Congreso de AIPAC en Washington, hice las siguientes preguntas: “¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres musulmanas? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿por qué la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, y las que han sufrido atentados más sangrantes, Estados Unidos e Israel?”… Porqué la izquierda que soñó utopías ha dejado de soñar, quebrada en el Muro de Berlín de su propio fracaso. Ya no tiene ideas, sino consignas. Ya no defiende derechos, sino prejuicios. Y el mayor prejuicio de todos es el que tiene contra Israel. Acuso, pues, de forma clara: la principal responsabilidad del nuevo odio antisemita, disfrazado de antiisraelismo, proviene de aquellos que tendrían que defender la libertad, la solidaridad y el progreso. Lejos de ello, defienden a déspotas, olvidan a sus víctimas y callan ante las ideologías medievales que quieren destruir la civilización. La traición de la izquierda es una auténtica traición a la modernidad.
Derrota del periodismo. Tenemos un mundo más informado que nunca, pero no tenemos un mundo mejor informado. Al contrario, las autopistas de la información nos conectan con cualquier punto del planeta, pero no nos conectan ni con la verdad, ni con los hechos. Los periodistas actuales no necesitan mapas, porqué tienen Google Earth, no necesitan saber historia, porqué tienen Wikipedia. Los históricos periodistas que conocían las raíces de un conflicto, aún existen, pero son una especie en vías de extinción, devorados por este periodismo de hamburguesa que ofrece noticias fast-food, a lectores que desean información fast-food. Israel es el lugar del mundo más vigilado y, sin embargo, el lugar del mundo menos comprendido. Por supuesto, también influye la presión de los grandes lobbys del petrodólar, cuya influencia en el periodismo es sutil pero profunda. Cualquier mas media sabe que si habla contra Israel, no tendrá problemas. Pero ¿qué ocurrirá si critica a un país islámico? Sin duda, entonces, se complicará la vida. No nos confundamos. Parte de la prensa que escribe contra Israel, se vería reflejada en una aguda frase de Goethe: "nadie es más esclavo que el que se tiene por libre, sin serlo". O también en otra, más cínica de Mark Twain: “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”.
Derrota del pensamiento crítico. A todo ello, cabe sumar el relativismo ético que define el momento actual, y que se basa, no en la negación de los valores de la civilización, sino en su banalización. ¿Qué es la modernidad? Personalmente lo explico con este pequeño relato: si me perdiera en una isla desierta, y quisiera volver a fundar una sociedad democrática, solo necesitaría tres libros: las Tablas de la Ley, que establecieron el primer código de la modernidad. “El no matarás, no robarás,…” fundó la civilizacion moderna. El código penal romano. Y la Carta de Derechos Humanos. Y con estos tres textos, volveríamos a empezar. Estos principios, que nos avalan como sociedad, son relativizados, incluso por aquellos que dicen defenderlos. “No matarás”…, depende de quien sea el objetivo…, piensan aquellos que, por ejemplo en Barcelona, se manifestaron con gritos a favor de Hamás. “Vivan los derechos humanos”…, depende de a quien se aplican, y por ello no preocupan millones de mujeres esclavas. “No mentirás”…, depende de si la información es un arma de guerra a favor de una causa. La masa crítica social se ha adelgazado y, al mismo tiempo, ha engordado el dogmatismo ideológico. En ese doble viraje, los valores fuertes de la modernidad han sido substituidos por un pensamiento débil, vulnerable a la manipulación y al maniqueísmo.
Derrota de la ONU. Y con ella, una rotunda derrota de los organismos internacionales que deben velar por los derechos humanos, y que se han convertido en muñecos rotos en manos de déspotas. La ONU solo sirve para que islamofascistas como Ahmadineyad, o demagogos peligrosos como Hugo Chávez, tengan un altavoz planetario desde donde escupir su odio. Y, por supuesto, para atacar sistemáticamente a Israel. También contra Israel, la ONU vive mejor.
Finalmente, derrota del Islam. El Islam de las luces sufre hoy el violento ataque de un virus totalitario que intenta frenar su desarrollo ético. Este virus usa el nombre de Dios para perpetrar los horrores más inimaginables: lapidar mujeres, esclavizarlas, usar embarazadas y jóvenes con retraso mental como bombas humanas, adiestrar en el odio, y declarar la guerra a la libertad. No olvidemos, por ejemplo, que nos matan con móviles vía satélite conectados… con la Edad Media…
Si el estalinismo destruyó a la izquierda, y el nazismo destruyó a Europa, el fundamentalismo islámico está destruyendo al Islam. Y también tiene, como las otras ideologías totalitarias, un ADN antisemita. Quizás el antisemitismo islámico es el fenómeno intolerante más serio de la actualidad, no en vano afecta a más de 1.300 millones de personas educadas, masivamente, en el odio al judío.
En la encrucijada de estas derrotas, se encuentra Israel. Huérfano de una izquierda razonable, huérfano de un periodismo serio y de una ONU digna, y huérfano de un Islam tolerante, Israel sufre el violento paradigma del siglo XXI: la falta de compromiso sólido con los valores de la libertad. Nada resulta extraño. La cultura judía encarna, como ninguna, la metáfora de un concepto de civilización que hoy sufre ataques por todos los flancos. Ustedes son el termómetro de la salud del mundo. Siempre que el mundo ha tenido fiebre totalitaria, ustedes han sufrido. En la Edad Media española, en las persecuciones cristianas, en los progroms rusos, en el fascismo europeo, en el fundamentalismo islámico. Siempre, el primer enemigo del totalitarismo ha sido el judío. Y en estos tiempos de dependencia energética y desconcierto social, Israel encarna, en propia carne, al judío de siempre.
Una nación paria entre las naciones, para un pueblo paria entre los pueblos. Es por ello que el antisemitismo del siglo XXI se ha vestido con el eficaz disfraz del antiisraelismo. ¿Toda la crítica contra Israel es antisemita? No. Pero, todo el antisemitismo actual se ha volcado en el prejuicio y la demonización contra el Estado judío. Un nuevo vestido para un viejo odio.
Dijo Benjamin Franklin: “donde mora la libertad, allí está mi patria”. Y añadió Albert Einstein: “la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Este es el doble compromiso aquí y hoy: no sentarse nunca a ver pasar el mal y
Defender siempre las patrias de la libertad.
Gracias.
Pilar Rahola
16/12/2009
La primera pregunta, pues, es porqué tanta gente inteligente, cuando habla sobre Israel, se vuelve idiota. El problema que tenemos quienes no demonizamos a Israel, es que no existe el debate sobre el conflicto, existe la pancarta; no nos cruzamos ideas, nos pegamos con consignas; no gozamos de informaciones serias, sufrimos periodismo de hamburguesa, fast food, lleno de prejuicios, propaganda y simplismo. El pensamiento intelectual y el periodismo internacional, ha dimitido en Israel. No existe. Es por ello que cuando se intenta ir más allá del pensamiento único, pasa a ser sospechoso, insolidario y reaccionario, y es inmediatamente segregado. ¿Por qué?
Hace años que intento responder a esta pregunta: ¿por qué? ¿Por qué de todos los conflictos del mundo, solo interesa éste? ¿Por qué se criminaliza un pequeño país, que lucha por su supervivencia? ¿Por qué triunfa la mentira y la manipulación informativa, con tanta facilidad? ¿Por qué todo, es reducido a una simple masa de imperialistas asesinos? ¿Por qué las razones de Israel nunca existen? ¿Por qué nunca existen culpas palestinas? ¿Por qué Arafat es un héroe, y Sharon un monstruo? En definitiva, ¿por qué, siendo el único país del mundo amenazado con la destrucción, es el único al que nadie considera víctima?
No creo que exista una única respuesta a estas preguntas. Al igual que es imposible explicar completamente la maldad histórica del antisemitismo,
tampoco resulta posible explicar la imbecilidad actual del antiisraelismo. Ambas beben de las fuentes de la intolerancia, la mentira y el prejuicio. Si, además, aceptamos que el antiisraelismo es la nueva forma de antisemitismo, concluimos que han cambiado las contingencias, pero se mantienen intactos los mitos más profundos, tanto del antisemitismo cristiano medieval, como del antisemitismo político moderno. Y esos mitos han desembocado en el relato sobre Israel. Por ejemplo, el judío medieval que mataba niños cristianos para beber su sangre, conecta directamente con el judío israelí que mata niños palestinos, para quedarse sus tierras. Siempre son niños inocentes y judíos oscuros. Por ejemplo, los banqueros judíos que querían dominar el mudo a través de la banca europea, según el mito de los Protocolos, conecta directamente con la idea de que los judíos de Wall Street dominan el mundo a través de la Casa Blanca. El dominio de la prensa, el dominio de las finanzas, la conspiración universal, todo aquello que configuró el odio histórico contra los judíos, desemboca hoy en el odio a los israelíes. En el subconsciente, pues, late el ADN antisemita occidental, que crea un eficaz caldo de cultivo. Pero, ¿qué late en el consciente? ¿Por qué hoy surge con tanta virulencia una renovada intolerancia, ahora centrada, no en el pueblo judío, sino en el estado judío? Desde mi punto de vista, ello tiene motivos históricos y geopolíticos, entre otros el cruento papel soviético durante décadas, los intereses árabes, el antiamericanismo europeo, la dependencia energética de Occidente y el creciente fenómeno islámico.
Pero también surge de un conjunto de derrotas que sufrimos como sociedades libres y que desemboca en un fuerte relativismo ético.
Derrota moral de la izquierda. Durante décadas, la izquierda levantó la bandera de la libertad, allí donde existía la injusticia, y fue la depositaria de las esperanzas utópicas de la sociedad. Fue la gran constructora de futuro. A pesar de que la maldad asesina del estalinismo hundió esas utopías y dejó a la izquierda como el rey desnudo, despojada de atuendos, ha conservado intacta su aureola de de lucha, y aún marca las pautas de los buenos y los malos del mundo. Incluso aquellos que nunca votarían posiciones de izquierdas, otorgan un gran prestigio a los intelectuales de izquierdas, y permiten que sean ellos los que monopolicen el concepto de solidaridad. Como han hecho siempre. Así, los luchadores contra Pinochet, eran los luchadores de la libertad, pero las víctimas de Castro, son expulsados del paraíso de los héroes, y convertidos en agentes de la CIA, o en fascistas encubiertos. Recuerdo perfectamente como, de joven, en la Universidad combativa de la España de Franco, leer a Solzhenitsyn era un anatema… Y así, el hombre que alzaba el grito desde el agujero negro del Gulag estalinista, no podía ser leído por los luchadores antifranquistas, porqué ni existían las dictaduras de izquierdas, ni las victimas que las combatían.
Esa traición histórica a la libertad, se reproduce en el momento actual, con precisión matemática. También hoy, como ayer, esa izquierda perdona ideologías totalitarias, se enamora de dictadores y, en su ofensiva contra Israel, ignora la destrucción de derechos fundamentales. Odia a los rabinos, pero se enamora de los imanes; grita contra el Tzahal, pero aplaude a los terroristas de Hamás; llora por las víctimas palestinas, pero desprecia a las víctimas judías; y cuando se conmueve por los niños palestinos, solo lo hace si puede culpar a los israelíes. Nunca denunciará la cultura del odio, o su preparación para la muerte, o la esclavitud que sufren sus madres. Y mientras alza la bandera de Palestina, quema la bandera de Israel. Hace un año, en el Congreso de AIPAC en Washington, hice las siguientes preguntas: “¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres musulmanas? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿por qué la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, y las que han sufrido atentados más sangrantes, Estados Unidos e Israel?”… Porqué la izquierda que soñó utopías ha dejado de soñar, quebrada en el Muro de Berlín de su propio fracaso. Ya no tiene ideas, sino consignas. Ya no defiende derechos, sino prejuicios. Y el mayor prejuicio de todos es el que tiene contra Israel. Acuso, pues, de forma clara: la principal responsabilidad del nuevo odio antisemita, disfrazado de antiisraelismo, proviene de aquellos que tendrían que defender la libertad, la solidaridad y el progreso. Lejos de ello, defienden a déspotas, olvidan a sus víctimas y callan ante las ideologías medievales que quieren destruir la civilización. La traición de la izquierda es una auténtica traición a la modernidad.
Derrota del periodismo. Tenemos un mundo más informado que nunca, pero no tenemos un mundo mejor informado. Al contrario, las autopistas de la información nos conectan con cualquier punto del planeta, pero no nos conectan ni con la verdad, ni con los hechos. Los periodistas actuales no necesitan mapas, porqué tienen Google Earth, no necesitan saber historia, porqué tienen Wikipedia. Los históricos periodistas que conocían las raíces de un conflicto, aún existen, pero son una especie en vías de extinción, devorados por este periodismo de hamburguesa que ofrece noticias fast-food, a lectores que desean información fast-food. Israel es el lugar del mundo más vigilado y, sin embargo, el lugar del mundo menos comprendido. Por supuesto, también influye la presión de los grandes lobbys del petrodólar, cuya influencia en el periodismo es sutil pero profunda. Cualquier mas media sabe que si habla contra Israel, no tendrá problemas. Pero ¿qué ocurrirá si critica a un país islámico? Sin duda, entonces, se complicará la vida. No nos confundamos. Parte de la prensa que escribe contra Israel, se vería reflejada en una aguda frase de Goethe: "nadie es más esclavo que el que se tiene por libre, sin serlo". O también en otra, más cínica de Mark Twain: “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”.
Derrota del pensamiento crítico. A todo ello, cabe sumar el relativismo ético que define el momento actual, y que se basa, no en la negación de los valores de la civilización, sino en su banalización. ¿Qué es la modernidad? Personalmente lo explico con este pequeño relato: si me perdiera en una isla desierta, y quisiera volver a fundar una sociedad democrática, solo necesitaría tres libros: las Tablas de la Ley, que establecieron el primer código de la modernidad. “El no matarás, no robarás,…” fundó la civilizacion moderna. El código penal romano. Y la Carta de Derechos Humanos. Y con estos tres textos, volveríamos a empezar. Estos principios, que nos avalan como sociedad, son relativizados, incluso por aquellos que dicen defenderlos. “No matarás”…, depende de quien sea el objetivo…, piensan aquellos que, por ejemplo en Barcelona, se manifestaron con gritos a favor de Hamás. “Vivan los derechos humanos”…, depende de a quien se aplican, y por ello no preocupan millones de mujeres esclavas. “No mentirás”…, depende de si la información es un arma de guerra a favor de una causa. La masa crítica social se ha adelgazado y, al mismo tiempo, ha engordado el dogmatismo ideológico. En ese doble viraje, los valores fuertes de la modernidad han sido substituidos por un pensamiento débil, vulnerable a la manipulación y al maniqueísmo.
Derrota de la ONU. Y con ella, una rotunda derrota de los organismos internacionales que deben velar por los derechos humanos, y que se han convertido en muñecos rotos en manos de déspotas. La ONU solo sirve para que islamofascistas como Ahmadineyad, o demagogos peligrosos como Hugo Chávez, tengan un altavoz planetario desde donde escupir su odio. Y, por supuesto, para atacar sistemáticamente a Israel. También contra Israel, la ONU vive mejor.
Finalmente, derrota del Islam. El Islam de las luces sufre hoy el violento ataque de un virus totalitario que intenta frenar su desarrollo ético. Este virus usa el nombre de Dios para perpetrar los horrores más inimaginables: lapidar mujeres, esclavizarlas, usar embarazadas y jóvenes con retraso mental como bombas humanas, adiestrar en el odio, y declarar la guerra a la libertad. No olvidemos, por ejemplo, que nos matan con móviles vía satélite conectados… con la Edad Media…
Si el estalinismo destruyó a la izquierda, y el nazismo destruyó a Europa, el fundamentalismo islámico está destruyendo al Islam. Y también tiene, como las otras ideologías totalitarias, un ADN antisemita. Quizás el antisemitismo islámico es el fenómeno intolerante más serio de la actualidad, no en vano afecta a más de 1.300 millones de personas educadas, masivamente, en el odio al judío.
En la encrucijada de estas derrotas, se encuentra Israel. Huérfano de una izquierda razonable, huérfano de un periodismo serio y de una ONU digna, y huérfano de un Islam tolerante, Israel sufre el violento paradigma del siglo XXI: la falta de compromiso sólido con los valores de la libertad. Nada resulta extraño. La cultura judía encarna, como ninguna, la metáfora de un concepto de civilización que hoy sufre ataques por todos los flancos. Ustedes son el termómetro de la salud del mundo. Siempre que el mundo ha tenido fiebre totalitaria, ustedes han sufrido. En la Edad Media española, en las persecuciones cristianas, en los progroms rusos, en el fascismo europeo, en el fundamentalismo islámico. Siempre, el primer enemigo del totalitarismo ha sido el judío. Y en estos tiempos de dependencia energética y desconcierto social, Israel encarna, en propia carne, al judío de siempre.
Una nación paria entre las naciones, para un pueblo paria entre los pueblos. Es por ello que el antisemitismo del siglo XXI se ha vestido con el eficaz disfraz del antiisraelismo. ¿Toda la crítica contra Israel es antisemita? No. Pero, todo el antisemitismo actual se ha volcado en el prejuicio y la demonización contra el Estado judío. Un nuevo vestido para un viejo odio.
Dijo Benjamin Franklin: “donde mora la libertad, allí está mi patria”. Y añadió Albert Einstein: “la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Este es el doble compromiso aquí y hoy: no sentarse nunca a ver pasar el mal y
Defender siempre las patrias de la libertad.
Gracias.
Pilar Rahola
16/12/2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Construcción de un muro en Egipto
ruc
Haaretz.com
9/12/2009
Egipto ha comenzado la construcción de un enorme muro de hierro a lo largo de su frontera con la Franja de Gaza, en un intento de cerrar los túneles de contrabando en el territorio. El muro tendrá nueve a 10 kilómetros de largo, y penetrará 20 o 30 metros dentro del suelo, dijeron fuentes egipcias. Será imposible cortarlo o fundirlo.
El nuevo plan es el último movimiento de Egipto para intensificar sus esfuerzos en contra del contrabando. Aunque se ha producido algún progreso, el mercado del contrabando en Gaza sigue floreciendo.
Las fuerzas egipcias demuelen los túneles o los llenan de gas casi todas las semanas, frecuentemente con gente todavía dentro de ellos, y las bajas palestinas en los túneles han ido aumentando sin cesar.
Egipto examinó recientemente, algunas posibilidades para bloquear los túneles; patrullas conjuntas egipcio-estadounide nses han sido vistas en Rafah, tratando de detectarlos, usando sensores subterráneos.
La construcción del muro ya ha comenzado. Estará hecho de enormes paneles de acero, que se hunden profundamente en el suelo. Sin embargo, no se espera que detenga completamente el contrabando.
Algunas fuentes de defensa le dijeron a Haaretz que creen que, una vez que se libere al soldado cautivo Gilad Shalit, Israel deberá reconsiderar los beneficios de clausurar a Gaza. El cierre ha sido minado por el sistema de túneles, que no sólo proveen municiones sino también alimentos, automóviles, motocicletas, drogas, medicinas y combustible, mucho más que lo que Israel permite ingresar en la Franja a través del cruce fronterizo oficial.
Los túneles también le permiten a la gente cruzar hacia adentro y hacia fuera de la Franja, incluyendo a terroristas que se reunieron con grupos pro Al-Qaeda en Gaza y trataron de llevar a cabo ataques en Egipto, dijeron fuentes de defensa.
La industria del contrabando está tan institucionalizada que los operadores de los túneles compran licencias de la municipalidad de Rafah, lo que les permite conectarse con las redes de electricidad y agua. Hamas también se ha asegurado de que no se empleen niños en los túneles, e impone tasas a todas las mercaderías contrabandeadas.
Los egipcios, frecuentemente, interceptan municiones antes de que puedan ingresar en la Franja y han intensificado las verificaciones en controles en ruta y puestos de control en el Sinaí. Observadores dicen que la creciente presión estadounidense es, en parte, responsable por los crecientes esfuerzos egipcios en el combate a los contrabandistas
Traducción para Porisrael.org : José Blumenfeld
Egipto construye un muro de hierro en la frontera de Gaza para frenar el contrabando
Por Avi Issacharoff, Corresponsal de Haaretz
Por Avi Issacharoff, Corresponsal de Haaretz
Haaretz.com
9/12/2009
Egipto ha comenzado la construcción de un enorme muro de hierro a lo largo de su frontera con la Franja de Gaza, en un intento de cerrar los túneles de contrabando en el territorio. El muro tendrá nueve a 10 kilómetros de largo, y penetrará 20 o 30 metros dentro del suelo, dijeron fuentes egipcias. Será imposible cortarlo o fundirlo.
El nuevo plan es el último movimiento de Egipto para intensificar sus esfuerzos en contra del contrabando. Aunque se ha producido algún progreso, el mercado del contrabando en Gaza sigue floreciendo.
Las fuerzas egipcias demuelen los túneles o los llenan de gas casi todas las semanas, frecuentemente con gente todavía dentro de ellos, y las bajas palestinas en los túneles han ido aumentando sin cesar.
Egipto examinó recientemente, algunas posibilidades para bloquear los túneles; patrullas conjuntas egipcio-estadounide nses han sido vistas en Rafah, tratando de detectarlos, usando sensores subterráneos.
La construcción del muro ya ha comenzado. Estará hecho de enormes paneles de acero, que se hunden profundamente en el suelo. Sin embargo, no se espera que detenga completamente el contrabando.
Algunas fuentes de defensa le dijeron a Haaretz que creen que, una vez que se libere al soldado cautivo Gilad Shalit, Israel deberá reconsiderar los beneficios de clausurar a Gaza. El cierre ha sido minado por el sistema de túneles, que no sólo proveen municiones sino también alimentos, automóviles, motocicletas, drogas, medicinas y combustible, mucho más que lo que Israel permite ingresar en la Franja a través del cruce fronterizo oficial.
Los túneles también le permiten a la gente cruzar hacia adentro y hacia fuera de la Franja, incluyendo a terroristas que se reunieron con grupos pro Al-Qaeda en Gaza y trataron de llevar a cabo ataques en Egipto, dijeron fuentes de defensa.
La industria del contrabando está tan institucionalizada que los operadores de los túneles compran licencias de la municipalidad de Rafah, lo que les permite conectarse con las redes de electricidad y agua. Hamas también se ha asegurado de que no se empleen niños en los túneles, e impone tasas a todas las mercaderías contrabandeadas.
Los egipcios, frecuentemente, interceptan municiones antes de que puedan ingresar en la Franja y han intensificado las verificaciones en controles en ruta y puestos de control en el Sinaí. Observadores dicen que la creciente presión estadounidense es, en parte, responsable por los crecientes esfuerzos egipcios en el combate a los contrabandistas
Traducción para Porisrael.org : José Blumenfeld
martes, 8 de diciembre de 2009
La bofetada, siempre presente
Cervantes, entre otras muchísimas, inmortalizó una frase en labios , de ese loco lindo al que bautizó Don Quijote: "cosas vederes, Sancho, que non crederes..." Y esta frase, "breve, sencilla y eficaz" es como el paradigma de la unidad de medida de nuestra capacidad de asombro: infinita. Todos los días y todas las horas nuestra de por sí vapuleada capacidad de asombro encuentra nuevos bríos, nuevo combustible fresquito para seguir anonadándonos, para seguir desalentando nuestra algo ingenua fe que... quizá... de todos modos...
Pero no.
Esta vez la bofetada, el desaliento, la bronca, nos llega de la tierra del vals y del buen shnitzel... y del tristemente célebre Anschluss. La hermosa, cálida, hospitalaria. .. hipócrita y por lo visto todavía antisemita Austria.
Repasando las noticias de ynet.co.il, me encuentro con que hace poquito se llevó a cabo en la localidad autríaca de Modling una competencia internacional de esgrima, deporte que a mí no me apasiona especialmente pero que llevó a competidores de todo el mundo a medirse en algo que parecía una justa deportiva más. Pero hete aquí que la medalla de oro en la categoría cadetes la ganó una israelí, Daria Strelnikov.
Muy bien.
La gente de la delegación no cabía en sí de orgullo, tanto más porque en esa misma categoría el bronce fue para otra israelí, Alona Komarnov. Doble motivo de orgullo, doble gloria, también para el modesto club Macabi Maalot, donde las muchachas seguramente trabajaron dura y disiplinadamente días y noches para poder demostrar su valía. Dos miebros de una misma delegación en una entrega de medallas es algo que no siempre sucede pero que es un orgullo doble, para la delegación de cualquier país.
Muy bien, las chicas suben al podio, todos aplauden, se reparten las medallas... y silencio.
Un ominoso silencio.
De algún altoparlante del estadio o del gimnasio tendrí a que haberse dejado oir el Hatikvah, el himno nacional de Israel, país cuyo representante estaba ocupando el lugar más importante del podio, el del ganador de la medalla de oro... pero nada.
Como si Israel no existiese.
Pero nuestras deportistas hicieron lo que en esos momentos opresivos y desagradables hay que hacer: demostrar a la escoria humana que existimos, ya que se pusieron a cantar el Hatikvah a capella, acto al que inmediatamente se unieron los entrenadores, el resto de los miembros de la delegación... y todo el público local que había venido a alentar a la delegación israelí, que no eran pocos.
Amigos, creo que no hay mucho más que agregar.
Fue un "anajnu kan" (estamos aquí) emocionante, y pensándolo bien, el que creyó que así le iba a demostrar a losjuden dónde se encontraban, políticamente hablando les hizo un favor, ya que ese vergonzoso hecho con final emocionante permitió constatar que a pesar que a muchos de nuestros deportistas les da vergüenza entonar las inmortales estrofas de Imbert ,esta vez les dimos cátedra a antisemitas de los más conspicuos sobre quiénes somos, dónde estamos y que esta vez va a ser muy difícil dañarnos, tanto física como moralmente
Pero no.
Esta vez la bofetada, el desaliento, la bronca, nos llega de la tierra del vals y del buen shnitzel... y del tristemente célebre Anschluss. La hermosa, cálida, hospitalaria. .. hipócrita y por lo visto todavía antisemita Austria.
Repasando las noticias de ynet.co.il, me encuentro con que hace poquito se llevó a cabo en la localidad autríaca de Modling una competencia internacional de esgrima, deporte que a mí no me apasiona especialmente pero que llevó a competidores de todo el mundo a medirse en algo que parecía una justa deportiva más. Pero hete aquí que la medalla de oro en la categoría cadetes la ganó una israelí, Daria Strelnikov.
Muy bien.
La gente de la delegación no cabía en sí de orgullo, tanto más porque en esa misma categoría el bronce fue para otra israelí, Alona Komarnov. Doble motivo de orgullo, doble gloria, también para el modesto club Macabi Maalot, donde las muchachas seguramente trabajaron dura y disiplinadamente días y noches para poder demostrar su valía. Dos miebros de una misma delegación en una entrega de medallas es algo que no siempre sucede pero que es un orgullo doble, para la delegación de cualquier país.
Muy bien, las chicas suben al podio, todos aplauden, se reparten las medallas... y silencio.
Un ominoso silencio.
De algún altoparlante del estadio o del gimnasio tendrí a que haberse dejado oir el Hatikvah, el himno nacional de Israel, país cuyo representante estaba ocupando el lugar más importante del podio, el del ganador de la medalla de oro... pero nada.
Como si Israel no existiese.
Pero nuestras deportistas hicieron lo que en esos momentos opresivos y desagradables hay que hacer: demostrar a la escoria humana que existimos, ya que se pusieron a cantar el Hatikvah a capella, acto al que inmediatamente se unieron los entrenadores, el resto de los miembros de la delegación... y todo el público local que había venido a alentar a la delegación israelí, que no eran pocos.
Amigos, creo que no hay mucho más que agregar.
Fue un "anajnu kan" (estamos aquí) emocionante, y pensándolo bien, el que creyó que así le iba a demostrar a losjuden dónde se encontraban, políticamente hablando les hizo un favor, ya que ese vergonzoso hecho con final emocionante permitió constatar que a pesar que a muchos de nuestros deportistas les da vergüenza entonar las inmortales estrofas de Imbert ,esta vez les dimos cátedra a antisemitas de los más conspicuos sobre quiénes somos, dónde estamos y que esta vez va a ser muy difícil dañarnos, tanto física como moralmente
martes, 1 de diciembre de 2009
Crímenes de guerra y crímenes de propaganda
Israel nunca matará a tantos inocentes como los que liquidaron los ejércitos de Europa.
¿Quiénes son ellos, pues, para darnos lecciones de moral?
Ben-Dror Yemini
"Conquistaremos Roma y después toda Europa. Cuando acabemos con Europa, conquistaremos las Américas y no nos olvidaremos, tampoco, de la Europa oriental." Este orador sediento de territorios prosiguió diciendo que había que aniquilar a todos los judíos.
Suena como Hitler, recuerda a Hitler, pero esas palabras las dijo el Dr. Yunis al-Astal, diputado del Hamás en el parlamento palestino. El Dr. Al-Astal y otros dirigentes del Hamás no tratan de ocultar sus ideas sobre el exterminio de los judíos y la dominación mundial por el Islam radical. Su discurso fue difundido por la televisión del Hamás y puede verlo quien quiera conocer la verdadera naturaleza del Hamás en las páginas web de MEMRI, PMW y otras, en inglés, en hebreo y en otros idomas.
Los refugiados creían estar a salvo, pero se equivocaron. El ataque aéreo no los pasó por alto. Murieron más de 100. Ésta no es la trágica historia del bombardeo de una escuela en Gaza, sino del bombardeo de Korisa en la ex Yugoeslavia. El ataque fue perpetrado por aviones de la OTAN. Eso ocurrió hace menos de diez años, el 13 de mayo de 1999. No es todo: el 12 de abril, aviones de la OTAN mataron, accidentalmente por supuesto, a doce ciiviles; el 14 de abril mataron a 70 refugiados; el 27 de abril fueron muertos
otros 16 civiles; el 1 de mayo, murieron 23 en un ataque contra un autobús, el 6 de mayo una bomba de racimo mató a 16; el 19 de mayo fue bombardeado un hospital de Belgrado y tres civiles muriero; el 30 de mayo murieron 11 al ser atacado un puente; el mismo día fue bombardeado un hogar de ancianos con un saldo de 20 muertos. Al día siguiente murieron once más. Por las mismas fechas la embajada de China sufrió un bombardeo y un mísil se desvió de su curso unos 50 kilómetros, alcanzando Sofía, la capital de Bulgaria. "Fue un
error, lo lamentamos", respondió cada vez el portavoz de la OTAN.
Eso es lo que sucede en una guerra. Es triste, es lamentable, pero los europeos bien harían en mirar atrás, no a un pasado ya lejano, al bombardeo de Dresden, sino al más reciente, antes de apuntar un dedo acusador hacia Israel, porque Israel no ha alcanzado ni alcanzará ni la centésima parte del número de inocentes muertos en guerras justas de las democracias europeas.
¿Ha cambiado Europa? A continuación una cita de un informe del Secretario General de la ONU: "De los 8000 muertos en Afganistán en 2007, 1500 eran civiles". De esos 1500, entre la mitad y los dos tercios fueron muertos por sus hermanos los talibanes. El resto murieron en diversos bombardeos, parte de ellos de los ejércitos europeos que operan en la región bajo la égida de la OTAN. Hay expertos que afirman que las cifras reales son mucho mayores.
En 2008 la situación se agravó y el número de muertos aumentó en muchos millares. De hecho, los ejércitos europeos están matando civiles cada semana, alegando que en la pugna contra los talibanes es inevitable.
Los israelíes no les debemos explicaciones a los europeos, son ellos los que nos las deben. Los talibanes no han disparado cohetes contra ninguna ciudad europea, en tanto que el Hamás sí los dispara contra Israel. Los talibanes no proclaman que quieren matar a todos los europeos, mientras que el Hamás aboga por la matanza de judíos en su estatutos y en las prédicas de sus líderes. Sin embargo, los europeos siguen luchando en Afganistán, aunque sólo sea para destruir una rama más del Islam fanático. Igual que Israel contra el Hamás. Ahora bien, la amenaza que el Hamás representa para Israel es mucho mayor que la del Talibán para Europa.
¿Por qué, entonces, pueden permitirse los europeos llevar a cabo una guerra en una tierra que dista miles de kilómetros de sus hogares, matando cientos o miles de civiles inocentes y proclamando al mismo tiempo que su causa es justa, pero Israel no puede hacerlo? ¿Qué hipocresía es ésta?
Cada año mueren miles de combatientes del Talibán, frente a unas pocas docenas de soldados europeos. Cientos de miles de civiles han muerto en Afganistán, contra ninguno en Europa. Y con todo, ustedes los europeos ¿quieren darnos lecciones sobre ética bélica y "respuesta proporcionada"?
¿Hablan en serio?
¿El Líbano sí, Israel no?
En mayo de 2007 estalló un conflicto entre el ejército libanés y un grupúsculo, Fatah-al-Islam, del campo de refugiados Nahr-al-Bared en el Líbano. Ese grupo es una célula cancerosa más del movimiento del Yihad Global. El ejército libanés no quiso enzarzarse en una guerrilla urbana. Simplemente bombardeó y destruyó edificios de una forma que Israel habría considerado inconcebible.
El número oficial de bajas del ejército libanés fue de 168; en el campo hubo más de 300 muertos. Algunos eran militantes, otros civiles. Murieron además seis soldados de la FINUL y dos trabajadores de la Cruz Roja. El campo de refugiados quedó en ruinas. De sus 40.000 habitantes, 33.000 quedaron sin hogar. Los soldados libaneses no quisieron correr riesgos inútiles. El número de combatientes a los que se enfrentaron era sin duda menor que los 16.000 terroristas de Hamás ocultos en túneles. Si el ejército libanés hubiera tenido que hacer frente a estos últimos, no habría quedado en Gaza una sola casa en pie, toda la Franja de Gaza habría sido borrada del mapa.
Cuando el Líbano se ocupó así de ese retoño de la amenaza del islamismo radical, recibió alabanzas del mundo libre y del mundo árabe por igual. Para ello utilizó medios que Israel ni soñaría en emplear. La mayoría de las bajas fueron civiles inocentes. Las horribles imágenes de muerte y destrucción, que puede obtener quien tenga interés en ello, no provocaron protestas en masa en Londres y París. Al contrario, se aplaudió al Líbano. Los árabes tienen derecho a "cuidarse" de los árabes.
¿Por qué se permite al Líbano utilizar medidas brutales para erradicar este brote islámico radical? ¿Por qué puede Europa cruzar medio mundo para ir a matar millares de combatientes y civiles en nombre de la misma causa anti-Yihad? ¿Y por qué Israel no puede hacer los mismo, a pesar de que se enfrenta a un peligro mayor?
La importancia de la pequeña pantalla
En la lucha entre Israel y el Hamás, no puede haber victoria sin legitimidad. Israel no es Rusia en Chechenia, ni la OTAN combatiendo al Talibán o los libaneses arrasando todo un campo de refugiados y recibiendo aplausos por ello. Israel necesita apoyo. Israel puede obtenerlo sólo con la verdad.
Los órganos oficiales de Israel están tratando de hacer comprender al mundo que el Hamás es una organización antisemita que exhorta a exterminar los judíos; que el Hamás ambiciona conquistar el mundo y que la "respuesta proporcionada" es un disparate acabado que Europa nunca aplicó en sus conflictos del pasado o del presente; que el Hamás es peor que el Talibán; que los daños causados en forma involuntaria por Israel a civiles no involucrados, por muy trágicos que sean, son por mucho, menores que los causados por Europa.
La reticencia mundial a aceptar este mensaje ha reducido el apoyo otorgado a Israel durante los primeros días de la guerra. Eso no es culpa de Israel. Si el Hamás gana la guerra de la propaganda, quien perderá será todo el mundo libre.
La verdad debe prevalecer.
Alberto Kotlik
Los israelíes no les debemos explicaciones a los europeos, son ellos los que nos las deben. Los talibanes no han disparado cohetes contra ninguna ciudad europea, en tanto que el Hamás sí los dispara contra Israel. Los talibanes no proclaman que quieren matar a todos los europeos, mientras que el Hamás aboga por la matanza de judíos en su estatutos y en las prédicas de sus líderes. Sin embargo, los europeos siguen luchando en Afganistán, aunque sólo sea para destruir una rama más del Islam fanático. Igual que Israel contra el Hamás. Ahora bien, la amenaza que el Hamás representa para Israel es mucho mayor que la del Talibán para Europa.
¿Por qué, entonces, pueden permitirse los europeos llevar a cabo una guerra en una tierra que dista miles de kilómetros de sus hogares, matando cientos o miles de civiles inocentes y proclamando al mismo tiempo que su causa es justa, pero Israel no puede hacerlo? ¿Qué hipocresía es ésta?
Cada año mueren miles de combatientes del Talibán, frente a unas pocas docenas de soldados europeos. Cientos de miles de civiles han muerto en Afganistán, contra ninguno en Europa. Y con todo, ustedes los europeos ¿quieren darnos lecciones sobre ética bélica y "respuesta proporcionada"?
¿Hablan en serio?
¿El Líbano sí, Israel no?
En mayo de 2007 estalló un conflicto entre el ejército libanés y un grupúsculo, Fatah-al-Islam, del campo de refugiados Nahr-al-Bared en el Líbano. Ese grupo es una célula cancerosa más del movimiento del Yihad Global. El ejército libanés no quiso enzarzarse en una guerrilla urbana. Simplemente bombardeó y destruyó edificios de una forma que Israel habría considerado inconcebible.
El número oficial de bajas del ejército libanés fue de 168; en el campo hubo más de 300 muertos. Algunos eran militantes, otros civiles. Murieron además seis soldados de la FINUL y dos trabajadores de la Cruz Roja. El campo de refugiados quedó en ruinas. De sus 40.000 habitantes, 33.000 quedaron sin hogar. Los soldados libaneses no quisieron correr riesgos inútiles. El número de combatientes a los que se enfrentaron era sin duda menor que los 16.000 terroristas de Hamás ocultos en túneles. Si el ejército libanés hubiera tenido que hacer frente a estos últimos, no habría quedado en Gaza una sola casa en pie, toda la Franja de Gaza habría sido borrada del mapa.
Cuando el Líbano se ocupó así de ese retoño de la amenaza del islamismo radical, recibió alabanzas del mundo libre y del mundo árabe por igual. Para ello utilizó medios que Israel ni soñaría en emplear. La mayoría de las bajas fueron civiles inocentes. Las horribles imágenes de muerte y destrucción, que puede obtener quien tenga interés en ello, no provocaron protestas en masa en Londres y París. Al contrario, se aplaudió al Líbano. Los árabes tienen derecho a "cuidarse" de los árabes.
¿Por qué se permite al Líbano utilizar medidas brutales para erradicar este brote islámico radical? ¿Por qué puede Europa cruzar medio mundo para ir a matar millares de combatientes y civiles en nombre de la misma causa anti-Yihad? ¿Y por qué Israel no puede hacer los mismo, a pesar de que se enfrenta a un peligro mayor?
La importancia de la pequeña pantalla
En la lucha entre Israel y el Hamás, no puede haber victoria sin legitimidad. Israel no es Rusia en Chechenia, ni la OTAN combatiendo al Talibán o los libaneses arrasando todo un campo de refugiados y recibiendo aplausos por ello. Israel necesita apoyo. Israel puede obtenerlo sólo con la verdad.
Los órganos oficiales de Israel están tratando de hacer comprender al mundo que el Hamás es una organización antisemita que exhorta a exterminar los judíos; que el Hamás ambiciona conquistar el mundo y que la "respuesta proporcionada" es un disparate acabado que Europa nunca aplicó en sus conflictos del pasado o del presente; que el Hamás es peor que el Talibán; que los daños causados en forma involuntaria por Israel a civiles no involucrados, por muy trágicos que sean, son por mucho, menores que los causados por Europa.
La reticencia mundial a aceptar este mensaje ha reducido el apoyo otorgado a Israel durante los primeros días de la guerra. Eso no es culpa de Israel. Si el Hamás gana la guerra de la propaganda, quien perderá será todo el mundo libre.
La verdad debe prevalecer.
Alberto Kotlik
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